Cuando se suman los tres factores internos no se permite la evolución y el desarrollo de jugadores de nivel competitivo. Esta cultura antideportiva consiste en tener una indisposición hacia este porque requiere de esfuerzo físico y/o mental, porque requiere sacrificio, porque requiere dedicación y constancia, porque requiere tiempo, entre otros. Esta cultura antideportiva -que se vive en la universidad ICESI- hace que algunas personas que quieren practicar tenis de campo o que tenga potencial para ser buenos tenistas no lo hagan por el estereotipo que se genera de los deportistas, sin saber realmente que beneficios les puede traer para sus vidas practicar un deporte tan completo como el tenis de campo.